La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido. Aristóteles (384-322)
En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, el cual ganaba el concurso al mejor producto año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.
- "¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año? ¿No es una manera de arriesgar el premio?" preguntó el reportero.
- "Verá usted, señor," dijo el agricultor, el viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".
- "Verá usted, señor," dijo el agricultor, el viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".
Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos.
Me parece una notable coincidencia que el día del amigo se festeje en la misma fecha que el hombre llegó a la luna. “Un pequeño paso para el hombre, un salto para la humanidad”, había dicho Neil Armstrong, frase que disimulaba la pugna por la conquista de nuestro único satélite, enmarcada en la guerra fría. Aun así, el proyecto de concretar aquello que hasta ese momento era pura ciencia ficción, fue posible por la acción coordinada de muchos, incluso aquellos que eran vistos como el enemigo o quienes criticaban desde el escepticismo.
El clima electoral local, coincidente con el mes de la amistad, mantiene ese espíritu. Pese a las interferencias de aquellos que intentan evocar rancias historias, percibo respeto y afecto entre los actores políticos y la población. No podría ser de otra manera. Vecinos comprometidos con un proyecto común, con diferente reflexión o punto de vista, asegurando la representatividad de todos. Es así como crecen los pueblos. Se nutren de las diferencias, del compromiso y el respeto. Históricamente la diversidad política enriquece las propuestas y proyectos.
Sin embargo, no seamos ingenuos, otra cosa es el antagonismo. El antagónico carece de códigos. Es el que desparrama, el que tira la piedra y esconde la mano, el que lastima a todos y revuelve las heridas. Es quien se escuda en palabras ajenas. Frecuentemente las invoca como divinas mediante tortuosas interpretaciones y sustracciones fantásticas. Aunque intentan camuflarse, los conocemos.
Resulta auspicioso vivir este evento político en un clima de amistad. Es alentador ver esta actitud en la población. La Colina de la Esperanza puede ser el escenario de un acontecimiento memorable de civilidad y tolerancia. Todos estamos invitados a esta fiesta, a coincidir o disentir, con el objetivo común de sumar. Al fin, como en la anécdota del sembrador, todos nos beneficiaremos.
Como comunidad comprendemos que construir nuestra identidad es como la siembra. Nuestra función consiste en sembrar la buena semilla, proveer lo necesario para el crecimiento de las plantas, protegerlas de las plagas y del clima adverso. Porque estamos convencidos que la cosecha no nos pertenece.
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