19.6.11

Con la pluma y la palabra

Bajo la regla de los hombres enteramente grandes, la pluma es más poderosa que la espada.  Edward Bulwer-Lytton, 1839

El 13 de Junio se festeja en Argentina el día del escritor  la fecha en que nació Leopoldo Lugones. El fue poeta, ensayista, periodista, político, fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de escritores en 1928.

Dicen que escribir es una tarea mental. Según Marisa Avogadro escribir es una tarea del corazón y los escritores escriben porque el corazón siente, siente pasión, aromas, colores, sabores y las manos sienten la  necesidad de expresarlo y dibujarlo a través de las palabras. Unas tras otras, formando castillos, guerreros de otros tiempos, animales. Hadas, duendes y nomeolvides. Amantes, besos, caricias, amor, seducción.
Escribir tiene más de inspiración que de técnica. Es decir, la calidad de escritura necesita de la técnica y del tiempo, pero, probablemente sea la lectura la musa inspiradora que subyace tras los grandes escritores. Horas de recorrer las páginas, bitácoras de vida, pasadizos en el tiempo, trampolines al futuro o simples ventanas o miradores de realidades concretas o abstractas. Cada palabra organiza un pensamiento, motiva una imagen, despierta sensaciones y dibuja una idea.

Tuve muchos libros en mi infancia y adolescencia (y la bendición de no tener TV). Con verdadero esfuerzo mis padres optaron por la enciclopedia Salvat en vez de cambiar el auto, por el Anteojito o Billiken a la vuelta de los viajes y la colección de novelas juveniles de autores clásicos. También tuve profesores que despertaron la curiosidad, abriendo el camino al placer de la lectura.

Entre aquellos libros llegó a mis manos uno cuyo título era una pregunta: ¿Tiene Dios algo para mí? Su autora es Ester Fayard. Fui criado en un hogar religioso. En esos años empezaban mis inquietudes espirituales autónomas, los pensamientos existenciales y los enigmas de la vida. Había intentado otras lecturas de literatura religiosa, pero confieso que me resultaban bastante tediosas, pesadas. El lenguaje era tan aparatoso que pasaba más tiempo en el diccionario que en la lectura original. Cuando este libro llegó a mis manos, cambió la historia. Con un lenguaje ágil y cercano supe los principios éticos y religiosos que marcarían mi vida.

En ese momento sabía muy poco de esta escritora vecina de Libertador. Cuando la conocí personalmente era tal como la había imaginado: simple, sutil, dulce, reflexiva. Hace unos días tuve la emoción de escucharla en un taller de escritura. Con la ternura de una suave manta en invierno y la humildad de una salamandra a leña, nos inspiró con sus cálidas palabras. Los años en la piel y en las canas no podían ocultar el brillo de sus ojos mientras revelaba el secreto de su creatividad y frescura. Al encontrarse con la soledad impuesta por las trayectorias de la vida, cuando muchos bajan los brazos, sigue sirviendo. Su imagen vino a mi mente el día del escritor.

Por haber dedicado gran parte de sus escritos a los niños y por irradiar luz a su alrededor, vaya este homenaje  en los versos de “El amor eterno” de Lugones:

Deja caer las rosas y los días
Una vez más, segura de mi huerto.
Aún hay rosas en él, y ellas, por cierto,
Mejor perfuman cuando son tardías.
...........
No temas al otoño, si ha venido.
Aunque caiga la flor, queda la rama.
La rama queda para hacer el nido.

11.6.11

Pasado mañana


El director Donald Hemmerich dirigió una película donde mostraba las trágicas consecuencias del calentamiento global. Tal vez por eso la expresión “el día después de mañana” adquiere una connotación nefasta, un grado de expectación simbólica apremiante.  

Dale Carnegie nos recuerda que hoy es el día de mañana que tanto nos preocupaba ayer. El inexorable paso del tiempo nos ubica en el presente de un día que ayer era futuro. Así como el amanecer disipa la oscuridad, el tiempo suele mostrar la verdad. Nada más oportuno, en esta época de ejercicios democráticos, que esperar para saber qué pasa. Es que la imprecisión anima a hacer augurios y toda suerte de predicciones, con cierta intencionalidad proselitista, nunca inocente.

Tengo plena conciencia del deterioro climático resultado de la acción deliberada del hombre. También percibo que el deterioro no es solo ambiental.  En la última graduación de la UAP la relación entre médicos y docentes egresados era de 3,64 a uno, es decir que se recibieron más de tres médicos por cada docente de nivel inicial, primer y segundo ciclo en conjunto. No quiero sumarme a los agoreros y predecir un futuro incierto para la infancia. Sin embargo puedo recurrir a las proyecciones estadísticas y deducir que los resultados no son optimistas, La situación educativa en la región es preocupante. Los indicadores muestran tendencias negativas a sabiendas que la educación establece la base de las sociedades equitativas, tolerantes y progresistas. Impacta en la salud, la economía, la estabilidad democrática y los objetivos que determinan las políticas públicas.

El Informe sobre Tendencias Sociales y Educativas en América Latina 2010 del Sistema de Tendencias Educativas de América Latina (SITEAL) concluye que “el panorama de desigualdad ante la calidad de las prácticas educativas se completa cuando se revisan los magros rendimientos de aprendizaje que alcanzan los estudiantes de la región. Al hacer foco sobre las inquietudes pedagógicas, intentando responder a la pregunta sobre qué aprenden nuestros alumnos en la escuela, los resultados muestran un panorama preocupante, al advertirnos que no más del 20% de ellos alcanza niveles de desempeño considerados suficientes en las evaluaciones del nivel primario, mientras, en el nivel secundario, la situación muestra ribetes todavía más severos. Durante la última década, los avances hacia la universalización del acceso al conocimiento han sido muy inferiores a los de la década anterior –en muchos casos, incluso han sido nulos– y esto ocurre mientras muchos niños, niñas y adolescentes todavía permanecen excluidos de los sistemas educativos.”

Según SITEAL los indicadores educativos de Argentina están por debajo de Chile, Cuba, Uruguay y Puerto Rico. En 2007, el gasto público argentino en educación por habitante fue de 511 dólares (5,5% del PBI). Llamativamente Chile invirtió en 2008 para la educación de cada habitante 255 dólares (4,1% del PBI), guarismos que demuestran que, en materia de educación, no todo pasa por las inversiones.

Cuando analizo la escasa  formación de docentes en relación a otras profesiones creo entender algunas de las causas de esta proporción. Es innegable la responsabilidad del estado y la mirada esquiva de una sociedad  que tiene trastornadas las prioridades. Preocupa ver un modelo educativo que se despoja de valores para adecuarse a los tiempos y modas. Pero alarma que la educación deje de ser un valor. 

¿Cuánto realmente nos importa la infancia como heredera de nuestro legado si no reaccionamos ante las proporciones que auguran un futuro trágico?

8.6.11

Los caminos del Señor


Aunque probablemente no lo sepa, Tim Crosby escribió en su libro Vestiduras de Gracia una historia que tiene que ver con nosotros. Allí cuenta que antes de que Osama Bin Laden se convirtiera en el «enemigo pú­blico número uno», el puesto lo ocupaba Manuel Noriega, dictador de Panamá. Este fue capturado cuando Estados Unidos invadió Panamá en di­ciembre de 1989. Noriega fue  acusado de recibir so­bornos millonarios del Cartel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, de lavar dinero proveniente de drogas y de utilizar a Panamá como un puente para enviar estupefacientes a territorio norteamericano.

Estando Noriega en prisión, cayó en sus manos un ejemplar del Nuevo Testamento. Luego pidió que un pastor lo visitara. En julio de 1990 pidió ser matriculado en un curso bíblico por correspondencia. En el año 1992 Noriega estuvo recluido durante seis meses en un área de máxima seguridad en la prisión federal de Talladega, en Alabama. Solo se le permitía salir de su celda durante una hora diaria. Mike Lombardo, un pastor adventista, era capellán de aquella cárcel en ese entonces. Mike supo que Noriega es­taba interesado en el evangelio, así que un día le regaló un ejemplar de El camino a Cristo y luego oró con él. Después de muchas trabas legales, el 24 de octubre de 1992 Manuel Noriega fue bautizado en los salones de un tribunal federal en Miami, Florida.

Hace unos días me relataron una historia relacionada con esta, pero mucho más cercana. En agosto de 1989 el gobierno Argentino designó al Prof. Rolando Schneider, vecino de Libertador, agregado de la embajada Argentina en Panamá. Cuando faltaba poco tiempo para concretar el traslado, ocurre la invasión Norteamericana. Aunque aún no habían asumido el cargo, como acto de repudio, el gobierno argentino retira a su embajador Dr. Teodoro Funes y al Prof. Schneider.  En febrero de 1990 el Prof. Schneider fue reasignado al Ministerio del Interior como asesor personal del Ministro Dr. Julio Mera Figueroa.

En Abril de 1990 un reducido grupo compuesto por el rector del Colegio Adventista del Plata, Prof. Carlos Morales, los profesores Juan Carlos Olmedo, Juan Carlos Priora, René Smith, Ana María Vergara, Raquel Zaragoza de Nikolaus y el arquitecto Federico Scharp, entregaron el proyecto que solicitaba la creación de la Universidad Adventista del Plata, siendo el Prof. Schneider responsable de gestión y relaciones institucionales. El viernes 7 de diciembre de 1990 a las 13 hs el Ministro de Educación y Justicia del gobierno de Carlos Menem, Prof. Antonio Salonia, firmó el decreto de creación de la Universidad, recibido con lágrimas de emoción por los Prof. Olmedo y Schneider. No sabemos que hubiera sucedido si se concretaba el traslado a Panamá puesto que su posición en el gobierno tuvo que ver con la aprobación final. El sábado  14 el Ministro Salonia y su gabinete fueron recibidos por una multitud congregada en el Auditorio de la flamante Universidad. El cronista del relato reconoce la evidente gestión del Todopoderoso inspirando a las autoridades del gobierno de aquel entonces mientras tejía la trama de la historia.

El pastor Clifton Brannon, quien bautizó a Noriega, afirma que durante la ceremonia se podía sentir la presencia del Espíritu Santo, el mismo Poder que guió a las personas precisas para concretar la creación de la Universidad.

Cuando creas que las cosas no van cómo quisieras, no desesperes, podría ser que el Autor de la historia está construyendo sus caminos.

4.6.11

De recetas y sabores


Me gusta cocinar. No es que sea un cocinero hábil, sino más bien un artesano culinario. En algún momento, posiblemente debido al necesario cambio que impone el sábado, asumimos en casa que el fin de semana cocino yo. Una forma divertida de compartir roles y responsabilidades, y una buena razón para salir a comer afuera cuando se puede.

Durante la facultad, mas por necesidades económicas que por deseo, preparé mi comida hasta el penúltimo año. Entonces los horarios de clases tan apretados nos exigían comer en movimiento mientras íbamos de un hospital a otro.

De aquella época recuerdo una comida especial. Era un feriado largo y no pude viajar a mi casa. Eran tiempos en que no existían los cajeros electrónicos y la forma de remitir dinero era el giro postal.  Mi padre depositaba dinero en el correo, me enviaba una carta con el comprobante. Este debía ser llevado al correo para cobrar, siempre y cuando llegase el aviso de giro, un proceso interno del correo que en aquellos días funcionaba muy mal. Las cartas se demoraban semanas y el aviso no siempre llegaba conjuntamente. Aquella vez el giro llegó con mucha demora, pero sin el aviso. El dinero se me acabó junto con las escasas provisiones del mes. Estaba solo en el departamento. Con ingenio pude arreglármelas hasta el sábado, pero el domingo ya no quedaba nada. La última comida fueron unas pizzetas hechas con rodajas de pan seco, condimento de pizza remojado en aceite y lo que quedaba de un pedazo de queso duro que rallé encima para que alcance.

Desayuné te de cedrón de una planta que crecía en el patio. No había leche para cortarlo, ni siquiera un bizcochito salado que disimulara tanta escases. Tenía hambre. Lo paradójico es que tenía en mis manos el giro postal, pero el dinero estaba encajonado por la ineficiencia de un sistema caduco y corrupto.

Mientras consideraba que iba a hacer, se me ocurrió una idea. En el fondo de los cajones donde poníamos las provisiones y alimentos no perecederos se iban acumulando los restos que perdían los paquetes. Con sumo cuidado junté apenas un puñado de arroz y fideos triturados. Parte del menú ya estaba en marcha, pero la ración era escasa. Meticulosamente empecé a revisar bolsillos de camperas, bolsos y a correr muebles y heladera.  La pesquisa me premió con algunas moneditas de poco valor. No recuerdo la cifra, pero si me acuerdo que, apiladas, no alcanzaban a cubrir el ancho de un dedo de mi mano. Con este tesoro fui hasta la verdulería y le pregunté al verdulero qué me daría por traerle monedas para el cambio. Un tomate mediano de mal aspecto que había apartado del cajón fue su respuesta.

Herví aquel mejunje de diverso origen y formas caprichosas con el agua justa para no tener que escurrirlo, corté el tomate con precisión de cirujano para extirpar lo malo. Con la paciencia de un japonés haciendo origami aplasté el sobre de mayonesa, de donde extraje casi media cucharadita. Mezclé todo sobre el plato.

No fue gran cosa, pero fue uno de mis mejores almuerzos. Agradecí a Dios por dármelo, pidiéndole con cierta timidez que obrara el milagro de agrandar la ración.

Es que en materia de comidas no existe nada que sea insignificante, todo depende de nuestra imaginación y expectativas. 

Interesante cuando uno lo aplica a las personas.